Los ojos de mi madre

Hacía mucho tiempo que Héctor D’ALESSANDRO quería escribir un libro en público y transmitir el proceso total de la escritura por internet.

“En el viaje a México, en el avión, soñé con un niño que tenía un amigo oscuro y grande que lo seguía a todas partes como una sombra. Me desperté sabiendo, como siempre lo sé en estos casos, que tenía una historia para contar; y conocía además la primera frase del libro, algo que habitualmente suelo ver u oír en sueños.

No podía imaginar que quince días luego todas las condiciones se darían con extrema facilidad para que hiciera al fin la acariciada performance.

El reto consistía en escribir un libro en treinta días antes dos cámaras, una que grabaría y otra que transmitiría el evento online a través de un canal de justin.tv.

Y parte de ese reto consistía en sentarse ante la mesa y la computadora sin ninguna idea ni ninguna expectativa y simplemente cerrando los ojos y tomando una inhalación, dejar que me apareciera una idea o una imagen y darle salida por escrito. Ese sería el modo de comenzar a escribir.

En el momento en que lo hice, volvieron a mi cerebro y a mi imaginación aquel niño y aquella sombra, los partenaires que me guiarían durante treinta días a conocer su mundo y su aventura existencial.

Durante un mes, acompañé a ese niño y a todos los otros personajes que fueron apareciendo para darle salida a esa novela que finalmente me reveló, allá por el día dieciséis de la redacción, su auténtico título: “Los ojos de mi madre”.

El proyecto total se tituló en todo momento, y así quedo registrado en Amazon en la primera versión del libro y en el blog en el que se fue subiendo de día en día la novela, “Literatura líquida”.

Acogió con entusiasmo el proyecto la Librería Rayuela de la ciudad de Xalapa, su responsable Aidé Mora y la totalidad de los empleados, que me animaron todo el tiempo que duró mi actividad sin desmayo.

Se ve que el proyecto estaba acompañado por los hados, porque, al poco de empezar, la directora de Cultura del H. Municipio, Noemí Santa Brito Gómez y el propio presidente municipal se interesaron y lo apoyaron en todo momento.

Una chamana de Oaxaca, el primer día de escritura, se presentó allí sin saber lo que yo hacía para decirme que si yo estaba escribiendo sobre la muerte mi éxito era poco menos que inevitable porque soy de los signos aztecas Muerte Terremoto (Colin Mikitzin) y en este libro sanaría buena parte de mi karma personal.

Lo más extraordinario es que me reveló buena parte del argumento que yo había esbozado durante aquella jornada con una precisión pasmosa.

El título del proyecto es “Literatura liquida” como homenaje a uno de mis autores preferidos, el sociólogo que inventó la metáfora interpretativa más poderosa de la actualidad, Zygmun Bauman, creador del concepto de “modernidad líquida”.

Durante la redacción sin “torre de marfil” sino con “ventana online”, conocí muchísima gente que con gran demostración de afecto vino a apoyarme y a proponerme nuevos y más originales proyectos.

Y el día treinta, tras muchos avatares que me mantuvieron ocupado a tal grado que ni los pude consignar por escrito en el diario que iba a llevar del evento, le puse punto final a la novela en la ciudad de Xalapa.

Ahora pueden adquirir el libro en AMAZON en el siguiente enlace:

http://www.amazon.com/dp/B00TNJP8VK

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